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42 ~ Condúceme, Maestro
1
Condúceme, Maestro, por tu bondad, y así jamás me falte seguridad; no puedo un solo paso sin ti andar; oh, mi Jesús, sé siempre mi Luminar.
2
En tu amor envuelve mi corazón, y dale paz y calma en la aflicción; que halle en ti reposo allá en la cruz, que siempre me halle cerca de ti, Jesús.
3
Y cuando fuerte azote la tempestad, y al alma desanime la adversidad, condúceme, Maestro, por tu bondad, y así jamás me falte seguridad.