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Preste oído. el humano
Estrofa 1
Preste oídos el humano
a la voz del Salvador,
regocíjese el que siente
el pecado abrumador.
Ya resuena el Evangelio de la tierra
en la ancha faz y de gracia
ofrece al hombre el perdón,
consuelo y paz.
a la voz del Salvador,
regocíjese el que siente
el pecado abrumador.
Ya resuena el Evangelio de la tierra
en la ancha faz y de gracia
ofrece al hombre el perdón,
consuelo y paz.
Estrofa 2
Vengan cuantos se acongojan
por lograr con qué vivir,
y en su afán tan sólo rinden
servidumbre hasta el morir.
Hay vestido más precioso,
blanco, puro y eternal;
es Jesús quien da a las almas
ese manto celestial.
por lograr con qué vivir,
y en su afán tan sólo rinden
servidumbre hasta el morir.
Hay vestido más precioso,
blanco, puro y eternal;
es Jesús quien da a las almas
ese manto celestial.
Estrofa 3
Vengan todos los que sufran,
los que sientan hambre y sed,
los que débiles se encuentren,
de este mundo a la merced.
En Jesús hay pronto auxilio,
hay hartura y bienestar;
hay salud y fortaleza
cual ninguno puede dar.
los que sientan hambre y sed,
los que débiles se encuentren,
de este mundo a la merced.
En Jesús hay pronto auxilio,
hay hartura y bienestar;
hay salud y fortaleza
cual ninguno puede dar.
Estrofa 4
¿Por qué en rumbo siempre incierto
vuestra vida recorréis?
A Jesús venid, mortales,
que muy cerca le tenéis.
El es vida en cielo y tierra,
y el exceso de su amor
os mejora la presente
y os reserva otra mejor.
vuestra vida recorréis?
A Jesús venid, mortales,
que muy cerca le tenéis.
El es vida en cielo y tierra,
y el exceso de su amor
os mejora la presente
y os reserva otra mejor.
This is a Spanish translation of 'Whosoever Will' by Philip P. Bliss (1875), a gospel song proclaiming the free offer of the Gospel to all who hear and respond.