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Jamás podrá alguien separarnos
Estrofa 1
Jamás podrá alguien separarnos
de Cristo nuestro Redentor
ni cosa alguna arrebatarnos
el gozo de su tierno amor:
ni luchas, pruebas o dolores,
ni amenazas o aflicción;
ni aun este mundo y sus honores,
su pompa, gloria y tentación.
de Cristo nuestro Redentor
ni cosa alguna arrebatarnos
el gozo de su tierno amor:
ni luchas, pruebas o dolores,
ni amenazas o aflicción;
ni aun este mundo y sus honores,
su pompa, gloria y tentación.
Estrofa 2
Con furia loca lo azotaron,
y así humillaron al Señor,
y sin piedad atravesaron
las manos de mi Salvador.
A esos pies que lo llevaron
a dar salud y a bendecir,
horribles clavos traspasaron,
la suerte humana al compartir.
y así humillaron al Señor,
y sin piedad atravesaron
las manos de mi Salvador.
A esos pies que lo llevaron
a dar salud y a bendecir,
horribles clavos traspasaron,
la suerte humana al compartir.
Estrofa 3
Qué horror que por mi vil pecado
el Salvador así sufrió,
que por mis culpas fue azotado
y burlas crueles recibió.
¿Ingratos hemos de alejarnos
de Aquel que tanto nos amó,
y con anhelo de salvarnos
su propia vida entregó?
el Salvador así sufrió,
que por mis culpas fue azotado
y burlas crueles recibió.
¿Ingratos hemos de alejarnos
de Aquel que tanto nos amó,
y con anhelo de salvarnos
su propia vida entregó?
This hymn based on Romans 8:38-39 ('Nothing Can Separate Us from the Love of Christ') appears to correspond to the gospel song 'O Jesus, I Have Promised' or a similar piece; it closely reflects the Spanish tradition of hymns on Romans 8 separation theme.