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Ven, Espíritu eterno
Estrofa 1
Ven, Espíritu eterno,
muéstranos la excelsitud
de ese mérito vicario que nos trajo la salud.
Grande fue el sacrificio para nuestra redención.
¡Oh, renueva la memoria; danos fe en el corazón!
muéstranos la excelsitud
de ese mérito vicario que nos trajo la salud.
Grande fue el sacrificio para nuestra redención.
¡Oh, renueva la memoria; danos fe en el corazón!
Estrofa 2
Ven, testigo de su muerte;
ven, divino Inspirador;
que sintamos tu potencia y apreciemos tu valor.
Ven, aplícanos la sangre del divino Redentor,
y que Cristo en nosotros sea siempre morador.
ven, divino Inspirador;
que sintamos tu potencia y apreciemos tu valor.
Ven, aplícanos la sangre del divino Redentor,
y que Cristo en nosotros sea siempre morador.
Estrofa 3
Que imitemos sus gemidos,
suspirando en oración,
y apreciemos las heridas que recuerdan su aflicción.
Al que hemos traspasado, que miremos con dolor,
y la sangre asperjada recibamos con amor.
suspirando en oración,
y apreciemos las heridas que recuerdan su aflicción.
Al que hemos traspasado, que miremos con dolor,
y la sangre asperjada recibamos con amor.
English original 'Come, O Come, Thou Quickening Spirit' / 'By the Holy Spirit's teaching' by George Rawson (1853), an invocation of the Holy Spirit to reveal Christ's atoning merit, set to ELLERS by E.J. Hopkins.